domingo, 6 de junio de 2010

Piratillas

Y otra vez a intentar cruzar el Mar Rojo, esta vez lo tenemos todo preparado, conocemos los límites del Galeón y no volveremos a tener otro susto. Para ahorrar tiempo decidimos hacer línea recta desde Sudan hasta el estrecho del Mar Rojo con el Golfo de Adén, (Bad El-Mandeb). Por esa zona hay unos cuantos atolones que sortear, pero con la ayuda de la sonda y la carta podemos prever lo que se nos avecina por el fondo. Al cabo de unas horas de navegación, pasando cerca de uno de los atolones más grandes vemos una pequeña embarcación que empieza a acercarse. Con el miedo de los piratas en el cuerpo empezamos a tener nuestras sospechas de que podrían ser unos de ellos. Rápidamente cojo los prismáticos y no me quería creer lo que estaba viendo por ellos. Para asegurarme de lo que no quería ver, se los paso a Guti, y me reafirma el hecho: eran 4 individuos en un trasto de embarcación, cada uno de ellos vestido de forma haraposa y con un arma de un tamaño considerable en la proa. En ese momento comienza el nerviosismo, todos los planes anti pirateo que había ensayado los comenzamos a poner en marcha. Lo primero que toda la tripulación suba a cubierta para dar a conocer la cantidad de tripulantes que somos, segundo empezar a habilitar los compartimentos laterales donde escondernos, tercero conectar todas las alarmas que disponemos para dar aviso a los centros de control anti pirateo y a llamar a los distintos teléfonos para coordinar con Londres. El puente empieza a ser estresante por la situación y la cantidad de alarmas sonando a la vez. Vemos una torre petrolífera detrás del atolón por donde había asomado la embarcación y ponemos rumbo a toda máquina hacia ella para cobijarnos. Al instante aparece otra embarcación, armada de la misma forma, tenemos una en proa y otra en popa y no sabemos muy bien qué hacer, solo correr. Nos hacen señales de que paremos pero al igual les hacemos caso, apretamos mas los dientes para darnos más prisa. Cuando creíamos que no podían pasar más cosas, se mostro otro problema: cayo la planta de energía, quedándonos sin gobierno durante unos minutos eternos en los que nos miramos pensando que es lo que ocurriría ahora. No paso nada, el generador arranco de nuevo. Seguimos con las indicaciones desde Londres y desde España para saber cómo actuar. Nuestra misión es simple, retrasar su embarque lo máximo que podamos y así dar tiempo a otras embarcaciones a que nos ayuden. Para mas rollo empiezan a intentar ponerse en contacto por radio una embarcación que no dice quienes son. Preguntan por una tal “Hispania”. Respondo a ver si por casualidad son los supuestos piratas que quieren hablar con nosotros. Al final resulta que no, que buscan a otra embarcación que se llama como ellos indican. Ya es casualidad que busquen ese nombre. Decidimos ponernos en contacto con uno barco que estaba justo al lado de la estación petrolífera para comentarles nuestro estado y de paso preguntarles a ver si saben algo de estas barcuchas. Nos dicen que sí, que ellos tienen una patrullera que defiende a la estación para que no pase nadie a menos de 2 millas. La duda sale ahora: Si solo tienen una embarcación, ¿Quiénes son los otros? A parte ¿para qué van a por nosotros si estamos a mas de 6 millas? Y lo peor, las pintas de las tripulaciones de las dos supuestas patrulleras, miedo dan.
Fueron pasando los minutos e hicimos caso de no pasar a menos de 2 millas de la plataforma a ver si se iban. Pareció que así fue, poco a poco se fueron yendo, pero nos siguieron durante un rato mas, aproximándose de vez en cuando. Al final desaparecieron, pero nuestras dudas de que fueran con otra intención siguen hoy. Pusimos rumbo al centro del Mar Rojo como nos indicaron por teléfono y así alejarnos de las posibles patrulleras que salen de Eritrea.
Fue una mezcla de miedo, incertidumbre y nerviosismo donde se comprobó que pasaría en caso de ataque verdadero. Vimos la reacción de cada tripulante, la calma aparente que mostramos fue por el bien de todos. Alguno admitió que sufrió ataque de pánico, sin poder reaccionar y otro, enfermo, para dar un toque de humor al asunto, decía que él se entregaría, que fuera como el conejillo de Indias, que con la fiebre que tenia no se iba a enterar de nada.
Como siempre, otra anécdota que se queda en eso. Nada malo nos puede pasar, este proyecto no está hecho para eso, sino para todo lo contrario, para conseguir el objetivo de vernos en Shanghái.

Despues del temporal, la calma, poco nos queda para llegar a Port Sudan, quien me diría a mi que visitaría ese país cuya bandera y situacion desconocía. Pais que estuvo en guerra civil hacia unos años y que actualmente esta en proceso de división, a parte de estar a punto de realizar sus primera votación de partido político. El atraque en la punta mas externa del puerto y sin practico a bordo ya que decía que era demasiado peligroso subir (este tio no conoce el peligro creo yo). Dandome instrucciones atracamos sin mas problemas.

Lo primero que veo son siluetas con un traje típico de la zona. Poco a poco se empiezan a acercarse y a mirarnos como seres de otro Mundo. Cuesta hacerse a la idea de que a partir de ahora nosotros seremos los raros y habrá que hacerse a su cultura. A la mañana siguiente trabajo por doquier, por una parte “escayolando” al palo y por otra parte preparando mas jarcias que refuercen todo lo que había sufrido anteriormente. Para quitarnos el calor decidimos hacer un bañito en las proximidades del puerto y ¡el resultado fue increíble! Corales y peces de colores en el puerto, nunca había visto tantísima vida en el mar, y eso que estábamos cerca del puerto, limpio eso si. Imagino lo que debe ser bucear en algún arrecife en medio del Mar Rojo…Al terminar, a una razonable, las 16.00, sin calor apenas, un bien grupo del barco nos vamos de visita a la ciudad. Como hacia tiempo que no caminábamos nos dio por llegar al centro andando, unos 6km que se hicieron amenos ya que todo nos parecía nuevo, y sobretodo el carácter sudanés , nos saludaban como si fuésemos conocidos en el país. Carros con burros como transporte por la autopista y una especie de motocarros que se parecen mucho a los tuk-tuks tailandeses. Preguntando donde poder cambiar a moneda nacional (aquí no hay cajeros) llegamos al centro de la ciudad, heladito de mango y de higo para recuperar fuerzas y directos al paseo marítimo. Andando te das cuenta de la diferencia social que hay en el país, gente muy pobre que según me dijeron vienen de tribus para hacer dinero y al final se encuentran que tienen que dormir en la calle para poder ahorrar algo, y por otra parte los que visten como los occidentales. Pues bien, una vez llegados a la vera del mar, multitud de gente sentada en el suelo, en teterias-cafeterias improvisadas.

Para integrarnos en la cuidad decidimos probar sus brebajes, una especie de café con cardamomo y otras especias hecho sobre brasas que nos puso como motos. Como blanquitos raros que somos, se nos iban acercando y mirando como bichos. Era curioso como cuando les tomabas una foto se quedaban paralizados durante el tiempo que realizabas la foto y se activaban de nuevo cuando se veian reflejados en la cámara. Para volver pillamos un motocarro que por unas 5 libras sudanesas (20 euros son unas 70 libras) nos llevaba al “hogar”, no sin antes conocer a un tipo agradable español, monitor de buceo, que nos aclaro mucho de la vida en este país.

Al dia siguiente un poco mas de trabajo en el barco y otra visita a la ciudad, esta vez por trabajo intentamos bajarnos unas cartas un poco mas actualizadas en un ciber café… inegenuos nosotros, que nos creemos que internet es un bien básico y universal… pues no, cuando llegamos a la calle de los ciber, al lado de la universidad, algo parecido a un patio interior de una finca, la electricidad se había ido, algo común aquí, y es por eso que casi todos los sitios tienen sus propios generadores eléctricos. Otro heladito para pasar el calor para hacer tiempo y de vuelta al ciber. Esta vez ya estaba abierto, pero no tarde mucho en levantar el culo cuando me di cuenta de que tenia que quedarme dos días y medio para conseguir que la descarga de las cartas. Pues nada, mi gozo en un pozo, por lo menos tendre tiempo para visitar el mercado, no sin antes hacer cambio de pasta con un comerciante en una esquina, aquí se consigue mejor cambio en la calle que en un banco. Compre 4 cosas para subsitir en caso de antojo en el barco y de paso compra de una caja de cofetea que ya probare cuando surja la ocasión.

De vuelta al barco decidimos despedirnos de un miembro de la tripulación, Dani el pájaro, que estaba haciendo un estudio de pajarracos que se encontraba por el mar. Se desembarco muy a nuestro pesar para irse a California de beca (con un poco de suerte nos pasaremos a verlo ). La despedida fue en el Hilton, si, si, un pedazo de hotel que no pinta nada en ese país. Buffet libre para 20, estábamos solos y casi acabamos con toda la comida. Como se aprecia según que comida cuando llevas varios días comiendo de lo que hay en el barco, que no es que pases hambre, pero ya gustaría algo mas de variedad, donde no se sale del arroz, pasta, patatas y algo de pan mohoso, todo eso aderezado con algo en lata para darle buen aspecto, y lo mejor, sin restricciones a la hora de postres de todo tipo. Con esto quiero dar un hurra a Manolo, nuestro cocinero que de la nada saca un sabor que ni Arguiñano . El momento a destacar fue a la hora de pagar donde los 20 salvajes intentábamos pagar con euros y que al principio no aceptaban. Quedo en un poco de descontrol, nada mas. Para terminar la noche, con el poco dinero que nos sobro pillamos 7 tuk tuk con la condición de que nos llevaran hasta el barco compitiendo entre ellos. Maldito fue el momento que se lo dijimos ya que los adelantamientos que realizaban de tres en tres entre camiones no son aconsejables para cardíacos. Llegamos a la entrada del puerto con nuestros choferes pitando y que a punto estuvieron de ser amonestados por las autoridades portuarias (todavía se me ponen los pelos como escarpias al recordar la velocidad de las maquinas y seguir vivos)

Nos despedimos de Sudan con una alegría en el alma por haber conocido un país que nos ha proporcionado tanto con tan poco.

lunes, 10 de mayo de 2010

Por el Mar Rojo

Seguimos de bajada y casi llegamos a los 32 bonitos que nos faltaban, creo que llegamos a 23, lo justo para hacer atún encebollado, atún con tomate, marmitako y ensaladas con atún fresco. Pero no todo podía ir tan bien, según nos acercamos al final del Mar Rojo, bueno todavía nos quedaban unas 180 millas, el viento empieza a rolar colocándose por nuestra mismísima proa, acompañado por unas olas cada vez más grandes. El Galeón comienza a saltar y a chocar con las olas de forma violenta, vibrando todo a cada paso de ola. Pasa el tiempo y me voy a descansar hasta la guardia nocturna. Al despertar me doy cuenta que estamos solo con el motor de estribor, olas de proa, y viento de la amura de babor. Casi no avanzábamos. En un momento apareció un tren de olas que hicieron que el barco se atravesara a la mar, llevábamos los portillos de las troneras abiertos para ventilar. En esa situación podía embarcar agua por ahí y mando a la gente a cerrarlos. Con esa situación no podemos volverá colocar el barco a rumbo, el viento no nos deja y seguimos totalmente atravesados. Llamo al Capitán para comentarle mi intención de virar en redondo y de esta forma colocarnos como estábamos antes de que el tren de olas nos modificara el rumbo, justo en ese momento, un miembro de la tripulación (Pepe) que estaba durmiendo en el castillo de proa viene corriendo, coge un foco y se va a alumbrar al palo trinquete (el de proa). Se estaba partiendo. Rapidamente la mitad de la tripulación se acerca al palo para colocarle unas cinchas y evitar que el palo se crujiera todavía más. El Capi, dada la situación me ordena poner popa a la mar y en el momento de ponernos de nuevo cruzados a la ola, coge una escora que hace temerse lo peor, el palo se parte todavía más, toda la tripulación se separa del palo saltando por donde pueden, pero fue justo en ese momento cuando me di cuenta de la gente con la que navego, se giraron todos y corrieron a salvar el palo de nuevo. La situación la tenemos controlada, el “herido” esta entablillado y se puede navegar con seguridad, eso sí, dando la vuelta y buscando un puerto donde protegernos y reparar los daños. Como siempre, todo queda en un susto, y lo bueno es que ahora ya sabemos en que clase de barco navegamos, hay que tratarlo con más mimo de lo que le estábamos aportando, y con eso no quiero decir que no lo hiciéramos, digo que hay que conocerlo. Decidimos ir a Port Sudan, el puerto más grande de Sudan, a unas 350 millas hacia el norte de donde estábamos, casi 2 días de navegación, un nuevo país que, de forma inesperada, conoceremos.

domingo, 2 de mayo de 2010

A por el Canal de Suez

La navegación hacia Egipto fue muy tranquila, en poco más de un día ya nos encontrábamos en Port Said, esquivando barcos e intentando ponernos en contacto con el Control del Puerto. Una vez establecida la comunicación comienza lo bueno, me preguntan si tenemos tabaco… ¿Cómo? ¿Tabaco? Le decimos que no, pero seguidamente nos pone en contacto con el distribuidor para que negociásemos precios para comprar tabaco. Lógicamente en el barco había tabaco por todas partes, pero lo que ellos querían es que se les diera a los prácticos y de esa forma pagarles un extra. Al distribuidor le decimos que a qué precio nos lo vende, y ahí viene el tangazo, 800 euros por una caja de 24 cartones. Seguimos con nuestra negativa.Seguimos acercándonos al puerto y al rato se acerca la embarcación del practico diciéndonos que no sube si no le damos el tabaco que le corresponde. Momento de tensión ya que sin él no podemos atracar. Al final recogemos tabaco de toda la tripulación y se lo damos, casi escupiéndole por mafioso. Por si fuese poco, al terminar le pregunta el practico al capi que eso no es suficiente y que le de dinero… hay que ser chungo para actuar de esa forma, pero también hay que pensar que estamos en otro país, otras costumbres, hay que lidiarlas como se pueda y sabemos que esto no va a quedarse así.Una vez atracados comienza la segunda parte de “Si quieres agobiarte, ven a Egipto en barco”. Comienzan a subir personajes de todo tipo exigiendo papeles, copias, copias de copias y lo mejor, nos obligan a embarcar una embarcación mas por la cara, aparte de 3 tipos a cual más chunguele. Un supuesto electricista y dos amarradores que empezaron a exigir casi camarotes de 5 estrellas y mil cosas más. Esa noche acabamos, como decirlo suavemente, hasta los huevos de esa gente, después de pedir mil historias resulto que realmente nos les era necesario, solo era para aparentar ser mas. Lo dicho, estamos en otra cultura. Por fin salimos del puerto a las 3.00 hacia el canal de Suez. Yo me moría de sueño y me dolía la cabeza de tanto vociferio y de tantas triquiñuelas que nos intentaron hacer.


Al día siguiente la imagen de levantarme y ver que estamos navegando por un “rio” en medio del desierto fue para quedarse con la boca desencajada. La manera que se tiene para cruzar el canal es por convoyes, cada cierta hora te unes a uno para que no te encuentres a ninguno de cara. El nuestro llego al fin al lago Bitter, donde hay que esperar a los que vienen nos dejen el canal libre. Ahí nos dimos cuenta la misión de esos 3 tripulantes extras, montaron un mercadillo de objetos a cual más hortera para vendernos, cada vez que pasaba se escuchaba, -¡eh amigo!... pesaditos los tíos. Eso sí, las risas que tuvimos a su costa cada vez que pasaban por la cocina y se dejaban la cabeza en las vigas del techo no tienen nombre. Un rato de espera y otra vez en marcha. Teníamos que fondear en Suez, al final del canal, pero no todo podía ir bien, el viento empezó a soplar y cuando nos dimos cuenta el barco estaba garreando, es decir, el ancla “patina” por el fondo. Pues si echamos el ancla a las 23.00, hasta las 4.00 no paramos de intentar agarrarnos al fondo, uno intento tras otro fracasado. Al final se opto por no echar el ancla y dar vueltas por la bahía, pero cuando las cosas van mal, siempre puede ir peor, y así fue, cuando estábamos recogiendo el ancla para estibarla en cubierta, ¡tachan! Habíamos pescado, ¿el qué? Pues una red con todos sus complementos, otra hora cortando trozo a trozo la mierda que se nos había enredado, con cable de acero, neumáticos, vamos un bodegón digno de foto.
A las 8.00 me despertaron para hacer el relevo, y el día se había calmado completamente y solo faltaba que las mujeres de los VIP del barco se fueran para continuar nuestra expedición hacia el Mar Rojo. Según vamos bajando el calor cada vez es más notorio, los churretones de sudor son cada vez más caudalosos, y todavía hará mas calor, solo acabamos de bajar, estamos en Latitud 30 Norte y Singapur esta en 1 Norte… La tarde cae y comienza a soplar el viento, como una bala salimos del golfo de Suez y hay que darse prisa porque la Cámara de Comercio Internacional quiere que estemos antes del 15 de junio en Shanghái. Los días van pasando y ya hemos pasado el Trópico de Cáncer y para celebrarlo pescamos un bonito de 3 Kg, ahora necesitamos 32 más para celebrarlo.

sábado, 1 de mayo de 2010

Israel






Seis dيas tardamos en llegar a Israel en los que pasamos el tiempo entre torneo de ping pong y sesiones golfas en el cine “La Bodega”. Es una buena forma de evadirte de la realidad de estar en un barco, aunque la sensaciَn de salir del “cine” y encontrarte rodeado de mar y un poco rara, te hace falta encontrar un bar para discutir la pelيcula y en cambio lo que me encontré fueron unas guardias. Por el dيa la tripulaciَn se dedico a cuidar la cubierta, quitando sika (una especie de silicona que se coloca entre las tablas de cubierta, luego lijar y por ultimo pasar aceite. El barco rejuvenece. Por mi parte eche una mano en lo que pude, pero que sinceramente pase todo el tiempo en el puente, y en mi tiempo libre leer, dormir, peliculear y descansar. El tiempo pasa rلpido cuando estas relajado y feliz.Bueno ya llegamos a Haifa, Israel, tengo muchas ganas de conocer ese paيs tan, por decirlo de alguna manera, conflictivo por su historia y por su localizaciَn. ؟Serلn todos tan religiosos como imagino? ؟Cَmo serل su carلcter? Me fui haciendo una idea segْn nos يbamos acercando, al tener que informar de nuestra llegada a la Armada israelي por lo menos unas 10 veces, diciendo en todas ellas lo mismo, para que, cuando estلbamos a pocas millas apareciera una patrullera de la armada preguntلndonos si toda la informaciَn que habيamos dado esa decena de veces era correcta, a todo eso apuntلndonos con un pedazo pistolَn de tonelada y media. La verdad es que ese dيa saque un mلster en radiocomunicaciones. El atraque perfecto, y cuando nos creيamos que todo habيa pasado suben los de aduanas, los de la autoridad portuaria y no sé quien mلs comprobando pasaportes, listas de tripulantes y mirando con laser si correspondيa la informaciَn. Unas horitas de espera para poder dejarnos salir del barco y para pasar el rato montamos una fiestecita a bordo, guitarrita, vestido de flamenco y traje de corto. Los caretos de los de seguridad que pasaban cerca eran para fotografiarlos.Como tenemos caras de no haber roto un plato, por fin nos dan los ansiados pases para poder salir del puerto. Al rato aparece un grupillo que estaba haciendo la “mili”. Aquي es obligatorio para todo el mundo y estas en la reserva hasta los 50 aٌos, debiendo pasar 1 mes al aٌo de prلcticas. Acojona ver a chavales con pistolones por todas partes, como si fuera el bocata del mediodيa. Lo peor es que si les dices que te lo dejen, con una sonrisa te lo prestan (para que se te crucen los cables). Segْn pasan los dيas te vas acostumbrando a ver esos cacharros metلlicos. Otra cosa a tener en cuenta es la seguridad por todas partes, hasta para entrar en un sْper te cachean, pasar por los arcos cada minuto te hacen pensar que lo de llevar una bolsa encima es mejor evitarlo. A parte de esto, la gente israelita es muy agradable, muy abierta, curiosa y peor que los espaٌoles a la hora de colarse o echarle morro.La moneda del paيs es el shekel (shekelin en plural, para nosotros chiquilines), 5 Sk, 1€. Sin darte cuenta puedes llevar un pastَn en monedas. Es curioso que se gasta igual de rلpido que el Euro, da igual lo que lleves encima que si sales de marcha volverلs sin un duro, siempre se sale con lo justo. Ya que comento lo de las marchas, esa misma noche acabamos en una fiesta con mْsica balcلnica, una locura como baila esta gente, no de bien, sino de raro, parece que les ha dado un ataque epiléptico. La Golden Star es la cerveza local que trae de acompaٌamiento su resaca local (y mira que el bar al que fuimos se llamaba “Sincopas”). Esa misma noche también nos dimos cuenta de una cosa: la belleza impresionante de la mujer israelita. Algo me dice que volveré y no sé porque.
Al dيa siguiente, aun sin saber donde me encontraba ni donde habيa dejado la ropa, me levanto, ducha de agua salada de puerto y de ahي al tren direcciَn Jerusalén sin saber que يbamos a hacer ni cَmo ni cuلndo volver ya que era viernes y a las 18.15 empezaba el Sabbat. A esa hora se paraliza el paيs hasta el sلbado a las 18.15, es como su domingo. En el tren conocimos a una familia argentina (estل lleno de ellos aquي) que nos hablo de lo que habيa en el paيs, costumbres y de las cosas que habيan inventado. El tren nos dejo en Tel Aviv, no vimos mucho ya que el tren estaba al lado de la estaciَn de buses, pero sي que pudimos observar que era una ciudad muy cosmopolita. Una hora mلs en bus y llegamos a Jerusalén, pillamos otro bus para que nos llevara al centro de la ciudad y a comer. En ese momento decidimos que nos quedarيamos a pasar la noche. Al terminar de comer nos dirigimos a la ciudad antigua, donde estل el famoso “Muro de las Lamentaciones”. La ciudad antigua estل rodeada por un muro, a modo de fortaleza y su interior se divide en cuatro religiones, la cristiana, la judيa, la musulmana y la armenia. Una vez dentro me di cuenta de porque le llaman tierra santa. Callejeando llegamos al famoso muro donde, como no, si pone que no se pueden hacer fotos hicimos todas las que pudimos.
Posavasos en la cabeza y a dentro, alucinando como los rabinos cabecean para coger un ritmo a la hora de orar o para no quedarse dormidos. Tirabuzones en las patillas que Clara, la amiga de Heidi, hubiera deseado tener. También rayan la locura los niٌos que apenas tienen edad para pensar rezando como locos, llevando libros de un lado a otro, aprendiendo lo que les marcara su vida el resto de su existencia. Justo cuando nos يbamos empezamos a ver un pelotَn de gente entrando a ese lugar. Acababa de empezar el Sabbat y los cantos de los seguidores recordaban a un partido de futbol. Que absurdo es ver una religiَn y armas rondando por ahي, que alguien me lo explique. Esa noche rebuscamos hotel y no pudimos ni salir de marcha del machacَn que llevلbamos encima, mejor asي, de esa forma aprovecharemos el dيa siguiente, ،direcciَn al Mar Muerto!Eso de regatear también es propio de aquي, luchamos casi una hora para conseguir una furgo que nos llevara al Mar Muerto, 30 minutos de coche y aparecemos en una zona que se encuentra a -400 metros por debajo del nivel del mar, raro es poco. Al intentar pasar nos damos cuenta que tenemos que pagar, buscamos otro sitio por donde colarnos pero al ver que pone: “peligro, minas” preferimos dar media vuelta y pagar, no sin antes regatear con la de la puerta (argentina) cantلndole una sevillana (no creيais que yo ponيa voz, solo golpeaba el mostrador). Nos rebajo unos 2 euros. Habيa unos carteles con advertencias de, no tirarse de cabeza, no salpicar, no mojarse la cara… pues bien, dime que no lo haga y lo hare. Era como echarte lejيa en los ojos, me quede ciego durante un rato y los labios como si me hubiera bebido zumo de sal. Una vez recuperado, me metي otra vez con cuidado y la sensaciَn fue rara, se flota como si fueses de corcho, como un cacho de madera. Fernando habيa comprado un periَdico israelita en hebreo que usamos a modo de vela. Si, acabamos haciendo regatas por ese mar hipersalado poniendo las hojas del periَdico a modo de vela. Otra cosa que se hace por ahي es llenarte de fango, yo hasta el pelo, como siempre liلndola. Una vez con la piel suave, pero apestando a azufre, pensamos en ir a Jerico, la ciudad mas antigua del Mundo (y mas profunda, a 300m por debajo del nivel del mar), asentamiento palestino, donde hace 2 aٌos estaban en guerra con Israel. Casualmente la de la entrada a la que le habيamos cantado era la novia de un megacrack palestino. Nos monto el plan, vino un tipo con otra furgo, nos llevo a Jerico y ahي empezamos a preocuparnos por nuestras vidas… pues no deberيamos haberlo hecho, una vez que llegamos, preguntamos por “Wally” y todos los comerciantes de la zona nos empiezan a tratar como “importantes”, nos acompaٌan a un sitio tipo buffet libre y a la hora de pagar, ،sorpresa, estamos invitados! Preguntamos que hacer y nos indican que tenemos que ver la parte antigüa de la ciudad mas ancestral del Mundo. Que podيamos esperar, boquetes por todas partes, un poco desilusionante, pero bien. Salimos de Jerico con otra furgo que nos da un recorrido por la zona, nos invita a zumo de naranja y acompaٌados por la mejor mْsica local nos deja en medio del cruce Mar Rojo-Jerusalen-Jerico, esperando al bus. Preguntamos al bar que estaba detrلs de la parada y como no, otra vez la gentileza de esa gente nos organiza otra furgo que nos llevarيa a Jerusalen. Mientras esperلbamos la uniَn de la labia de Pepe y la gente de un bus de canadienses al que le sobraban plazas dio como resultado vuelta gratuita. Si, dejamos tirado al tio del bar que nos habيa organizado todo, pero que podيamos hacer, era gratis. Una vez en la estaciَn de bus, unos siguieron de marcha por Tel-Aviv y otros al barco a descansar.Al dia siguiente, movemos el barco a un atraque militar, donde tendrيamos que mostrar el barco a 20.000 personas por el dia de la independencia. Ese dia se ve que es muy importante para ellos ya que el dia anterior a las 20.00 suena una sirena que recuerda a los caidos. La ciudad se paraliza totalmente durante 1 min. A partir de ahي todo esta cerrado. El dia siguiente me escapo para no verme acosado por las visitas y por la tarde vuelve a sonar la sirena, esta vez por 2 min. A partir de ahي, fiesta nacional, despertلndonos con los efectos de la Golden Star y preparلndonos para salir hacia Port Said, en Egipto, el comienzo del Canal de Suez, 160 millas hasta otro paيs. Lo mejor fue la noticia que nos dieron: ،NOS VAMOS POR FIN A SHANGAI!Hasta la fecha lo ْnico que se sabia era lo que tenيamos, llegar a Haifa. La fiesta que montamos ese dia con ”pescaito frito” y guitarreo la tenemos registrada en fotos.

Malta


Bueno, con un poco de retraso contare lo que puedo acordarme desde la ْltima vez, direcciَn a Malta. La verdad es que para destacar esta el dيa previo a la llegada a la isla, desde primera hora de la maٌana desplegamos todas las velas y con vientos de casi 30 nudos alcanzamos 9 nudos de velocidad. Para mي lo mejor fue la sensaciَn de surfear las olas de casi 3 metros en una “tabla de surf” de 50 metros, ver como bajaba las montaٌas fue demasiado. El silencio al navegar sin motor te recordaba lo molesto que es navegar con él, hasta que te acostumbras, como todo. Asي estuvimos hasta la llegada a La Valletta, con un poco de complicaciَn ya que a la hora de replegar velas se liaron algunos cabos y junto a las olas del través la gente que estaba en las cofas llegaban a levitar. Decيan que cada cinco minutos de trabajo, 4 los pasaban agarrados, nada grave.Llegamos a Malta con una maniobra metiendo la proa en el muelle, chuleando a los que se encontraban por allي. Los dيas que pasamos hubo de todo. Por comenzar hablare del carلcter maltes, un poco cerrado, serل por estar en una isla (de eso ya se yo un poco), pero que como en todo sitio, cuando sales de la ciudad, la gente se transforma, al ver que hablas otro idioma ya se acercan, y cuando les comentas que vienes en un galeَn del siglo 17 se convierten en tus mejores amigos. Andando por La Valletta llegamos a un bar de marineros, donde por 3 cervezas Cisk (cerveza local) nos cobraron 5 euros (que si los divides entre 3 sale a 1.66 euros periodo… ،sorpresa! Huele a tangazo) Hubo un momento de tensiَn en ese sitio cuando apareciَ un marinero de la zona, cogiَ un cuchillo que tenيamos en la mesa y empezَ a jugar con él, la tensiَn se podيa cortar con ese mismo cuchillo, pero como siempre, solo era una suposiciَn. Que contar de las salidas nocturnas por la zona, pues que estaban a 2 minutos andando. Era curioso ver como las caras de las camareras iban cambiando cada dيa que pasaba al vernos, de sonrisa paso a intentar evadirnos, no sé porqué, que alguien me lo explique. Una de las salidas, en la que estaba con un sueٌo fuera de los normal, me pillaron los del barco y me convencieron para salir a St. Julian’s el lugar de marcha de Malta, como no, un poco mas y salimos en los periَdicos, no por mal carلcter precisamente, por lo contrario. Esa noche terminamos en una fiesta turco-espaٌola, rara combinaciَn de mْsica y de gente pero donde quemamos lo que nos quedaba de energيa (y de dinero).Zonas turيsticas… pues Mdina, ciudad medieval, callejuelas perdidas donde en cada esquina pensلbamos que se podيa hacer alguna foto como para una portada de disco. Otro sitio donde fuimos fue a Marsaxlokk, nunca supe pronunciarlo. Pueblo pesquero con una imagen tيpica de Malta, una bahيa llena de sus barcas tradicionales, pintadas a base de rojos, azules y amarillos, algo disimulado, y con dos ojos en la proa, algunos eran tan reales que tenيan hasta pestaٌas (ya de paso podيan colocarle alguna legaٌa). A mi sinceramente me daba grima. La mejor manera para moverse por la isla, el bus, que por un poco mلs de medio euro podيas desplazarte al otro lado de la isla.Estuvimos 5 dيas mas o menos, y no creo que se necesiten mas dيas para recorrerte el paيs. Ahora a Haifa.

jueves, 8 de abril de 2010

Next Port of Call

Después de unos calurosos días por Málaga (y su agobiante Semana Santa que partió la ciudad en dos) con la pedazo de visita familiar de mis padres y mi hermana y tras muchísimo trabajo y poquísimas horas de sueño, por fin llega el día esperado, el día que salimos de España para cruzar la mitad del Mediterráneo hasta Malta. Jarcia firme “tesa”, izado y arriado de velas optimo y lo más importante, víveres como para montar un restaurante cinco tenedores a bordo. Normalmente cuando te enfrentas a estas travesías lo último que piensas que te puede frenar es el papeleo, más concretamente la Administración, que con sus nuevas normativas que solo conocen en casa de su madre frenan toda una ilusión. El hecho es que haciendo una jugada maestra, al final zarpamos. Cada uno a sus puestos y con una sonrisa de oreja a oreja que seguramente nos producirá agujetas de tanta alegría. Seis días de travesía y a preparar la forma de decir “quiero una cerveza” en maltes. Es curioso que el verano pasado ya estuve por La Valletta, pero esta vez será muy diferente, una tropa de 30 zumbados de la cabeza irrumpiremos en la tranquila ciudad medieval. La verdad, los primeros días han sido muy tranquilitos, tan calmados que no nos permite desplegar velas, con las ganas que tenemos de dejar de escuchar el rugido del motor, del que te acostumbras como las cigarras en verano, que no te das cuenta de que esta ahí hasta que deja de sonar. Manolo y Paco colocan sedales por ambas bordas para ver si podemos comer un día de marmitako, pero ni así tenemos suerte. Toda la tripulación se dedica a cuerpo y alma al cuidado de su galeón, curando las heridas que más de 50.000 personas han causado a su paso.

La previsión cambia, estamos a 20 millas de Argelia, nos vamos cruzando con autenticas moles flotantes pero sin estorbarnos. Se nos acerca un cambio de viento, más fuerte y con una dirección poco favorable, de proa. Después de estudiar nuestra velocidad, posición y partes meteorológicos decidimos reducir la velocidad para que de esta forma no nos metamos en la boca del lobo en el canal de Sicilia. Muchas veces es mejor ser cauto y dejar que el diablo pase de largo. El problema es que si nos embalamos mucho encontraremos en ese canal viento de proa de más de 25 nudos, es decir, casi 50 km por hora, pero si reducimos nuestra marcha tendremos un regalo, ya que el rey Eolo nos invitara a que lleguemos a Malta a vela, el viento virará hasta ponerse a nuestro favor. Imagínate un barco de este porte, arribando a todo trapo con esa ciudad de fondo, piel de gallina solo de pensarlo, espero que así suceda.

Ahora mismo no andaremos muy lejos de la costa de Túnez, comiendo olas como un niño dentro de una pastelería y a 3-4 nudos…pero como dije, no tenemos prisa.